>Información Vs. Conocimiento

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¿Cuantos proyectos de recopilación de información de datos conocemos? Datos demográficos, académicos, políticos, sectoriales. Hay miles de sitios en la red en los que podemos encontrar estadísticas, tablas, informes y todo tipo de repositorios de información. ¿Cuántas veces nos hemos lamentado ante uno de estos sitios de que tanta información “no nos sirve para nada”? ¿Por qué nos ocurre eso? La realidad es que creemos estar en la Sociedad del Conocimiento pero, de hecho, la mayoría de nosotros aún seguimos en la Sociedad de la Información porque la mayoría de los recursos disponibles siguen proporcionando información y no conocimiento. Y ¡ojo! no caigamos, en este mundo mediático y abierto, en la tentación de creer que es la “opinión” la que nos proporciona conocimiento, la opinión de alguien es solo más información.


Parece obvio y nadie lo discute que la información es imprescindible para disponer de conocimiento, la pregunta sería ¿cómo se pasa de la información al conocimiento? Por una elaboración mental en la que la información se clasifica y categoriza según unas premisas, a saber:
  • que información necesito 
  • como utilizo la información
  • cuando debo buscar/utilizar la información
En definitiva el verbo asociado a la información es “saber” y el asociado al conocimiento es “aprender”, curiosamente el verbo “conocer” (que en su primera acepción es el que deberíamos usar) en su uso cotidiano es ambiguo y puede llamarnos a confusión (decimos que “conocemos” a nuestro vecino aunque apenas nos lo encontremos en el ascensor de vez en cuando y ni siquiera “sepamos” algo de él).

Qué información necesito

Estamos tratando de la “relevancia”, qué información de la disponible es la que realmente es útil. En un ejemplo elemental: Si trato de aprender a hacer una tortilla, las estadísticas de producción de huevos son innecesarias, pero los ingredientes y la receta son imprescindibles. Por lo tanto, un primer paso para el conocimiento es la discriminación, el filtrado de la información y la selección de lo que es relevante y lo que no.

Cómo utilizo la información

Cuando tratamos de utilizar información con un fin práctico no nos basta con una compendio de datos sino que necesitamos un conjunto de herramientas y procedimientos para la “elaboración” y “comprensión” de esos datos, cómo se relacionan entre si, su jerarquía y orden, qué es más importante y qué menos, qué tengo que saber y qué tengo que hacer. Siguiendo con nuestro ejemplo elemental: estaríamos hablando de la receta propiamente dicha, las instrucciones.

Cuando debo buscar/utilizar la información

Un tercer factor a tener en cuenta es la “pertinencia”, no es lo mismo que la relevancia ya que en este caso estamos hablando del contexto, de los factores (datos) que describen la situación en la que la información es necesaria. De nuevo con nuestro ejemplo: Será pertinente estudiar la receta de la tortilla poco antes de hacerla que antes de hacer pollo asado.

Una de las grandes discusiones en materia de Gestión del Conocimiento proviene de la teoría de que la información es acumulable y comunicable, mientras que el conocimiento es una elaboración personal del individuo y no se puede transmitir: Cuando el conocimiento se comunica se convierte en información. Esta premisa ampliamente aceptada está en la base de las enormes dificultades que se están encontrando para dar el salto de la Sociedad de la Información a la del Conocimiento. La realidad es bastante más compleja ya que, puesto que el ser humano es un ser pensante y su cerebro está siempre “conectado”, toda información que se recibe se convierte en “algún” conocimiento. Dicho conocimiento puede ser efímero dependiendo del tiempo que se sea capaz de retener la información o permanente y puede ser estable o mutable. En todo caso, de lo que se trataría es de promover herramientas que nos permitan describir conocimientos y metodologías de transmisión. En definitiva esto no es otra cosa que la finalidad de la EDUCACIÓN que, con mejor o peor fortuna a lo largo de los siglos, se ha ocupado de la transmisión del conocimiento. Sin embargo sabemos que las descripciones y metodologías utilizadas hasta ahora se han quedado obsoletas, los volúmenes de información accesibles al ser humano se han multiplicado por factores impensables hace apenas 30 años y desaprovechar esas “fuentes de conocimiento” es un despilfarro vergonzoso. Hay que reinventar la Educación y no basta con cambiar los soportes de transmisión de información, eso nos ha sobrevenido, el secreto es aceptar que el conocimiento, por su propia naturaleza, está en las personas y que tenemos que inventar algo que nos permita acumularlo y transmitirlo (al menos el porcentaje reproducible) de forma rápida y masiva.
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