>Europa relaciona la elevada tasa de abandono escolar español con las altas cifras de paro juvenil

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Este es el subtítulo de un artículo publicado en El País digital el 19 de Abril y cuyo verdadero título es: “La UE pide a los países que mantengan o amplíen sus presupuestos para Educación”
Y en España debemos añadir a nuestro esfuerzo uno adicional, no solo para mantener los presupuestos sino para usar el dinero de una forma más eficaz. ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Por qué la tasa de abandono escolar de los últimos años se ha situado en el 31%? Un interesante estudio de la Obra Social de la Caixa (Fracaso y Abandono Escolar en España) da ciertas claves y, sobre todo, pone las cifras “negro sobre blanco” lo cual nos permite hacernos nuestra propia composición de lugar. Ciertamente que los datos más recientes sean de 2007, y la mayoría de algunos años antes, introduce un cierto sesgo ya que los años de crisis y la caída de la construcción han “mantenido” en las aulas a un porcentaje significativo de alumnos que en otras circunstancias sociales probablemente habrían abandonado.  Aún así, el análisis minucioso y documentado da una fotografía bastante clara y preocupante de lo que nos pasa. Y peor aún, de lo inexorable que nos pasará.

Un párrafo concreto dice:

“Los objetivos educativos de la Unión Europea, plasmados en Lisboa, establecen
las condiciones para la incorporación de Europa a la sociedad de la información y la economía del conocimiento. Estos objetivos se elaboran en términos de la finalización de una etapa secundaria postobligatoria, lo que en España corresponde al bachillerato o a los ciclos formativos de grado medio, que deberían ser alcanzados por el 85% de los estudiantes. ¿En qué grado se alcanza esto en nuestro país? En un 62%, que es lo que representan los titulados anuales en esa etapa respecto de los potenciales titulables, la población en edad. Esto significa 23 puntos por debajo del objetivo fijado pero que ya no se alcanzará en 2010.”

Esa es la realidad y en el documento antedicho se exponen algunas causas y se mencionan algunas soluciones propuestas que previsiblemente no van a funcionar. 


En otro párrafo se comenta:

“Se da así la paradoja de que nuestro sistema educativo expide hoy un tercio de la futura fuerza de trabajo (ese 30% de no graduados en la ESO o ese 34% que no accede a ningún tipo de enseñanza postobligatoria) sin ninguna cualificación profesional. Con la intención de prestigiar la formación profesional, se cerró el acceso a la misma a los que no obtuvieran el título de graduado en la enseñanza obligatoria. El resultado de esta medida es que hoy sale más gente que nunca del sistema educativo sin cualificación para el trabajo, a pesar de haber pasado por una formación académica más larga, al menos medida en años. No nos explicamos por qué no puede haber para ellos una vía paralela que permita un desarrollo profesional continuado, aunque no sea equivalente al de los ciclos formativos reconocidos como de grado medio y superior.
Además, el hecho de que no se pueda acceder directamente a los ciclos de grado superior desde los de grado medio tiene el efecto indirecto de desacreditar a éstos, puesto que en principio son una vía corta y sin futuro; resumiendo: inflar la matrícula de bachillerato que, por lo demás, nunca ha llegado a ser un ciclo integral o multilateral, es decir, no enfocado unilateralmente a la universidad, y no en vano se desprendió del adjetivo polivalente; y cerrar la puerta a quienes, con el paso de los años y la maduración personal, comprenden tardíamente el valor del estudio.”

En definitiva, parece claro que nuestros jóvenes abandonan los estudios debido, fundamentalmente, a las pocas expectativas que dichos estudios les proporcionan para la obtención de un trabajo lo cual, añadido a la frustración y el poco interés intrínseco de los mismos, es causa comprensible del desestimiento. Y sabiendo esto ¿estamos en condiciones de hacer las reformas necesarias para darle la vuelta? Acaba de aprobarse la fórmula para facilitar el paso de la Formación Profesional al Bachillerato (El Pais digital) pero no parece que sea esto lo que hace falta. ¿No deberíamos hacer más esfuerzo en una Formación Profesional de calidad enfocada a la práctica y lejos de los viejos sistemas teóricos propios de la enseñanza reglada? 

Tal vez debamos pensar en nuevas formas de hacer nuevas cosas. Ya lo decía Einstein: “Si quieres resultados distintos no puedes seguir haciendo las mismas cosas” Tal vez deberíamos juntar el mundo de la Formación Ocupacional, su sistema de Certificados de Profesionalidad por Módulos y su metodología eminentemente práctica, con el de la Formación Profesional reglada. Tal vez deberíamos ir más lejos y llevar a las Aulas de Secundaria las cosas que los jóvenes viven en su día a día, las tecnologías, los entornos colaborativos, el trabajo en red… Es obvio que a nadie gusta la expresión “generación perdida” pero no nos engañemos, si perdimos la que nació en los 80 debemos hacer un esfuerzo ímprobo para no perder también las que nacieron en los 90 o en la década del 2000.
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