El 60% de los desempleados en España no superó la enseñanza obligatoria

Este titular aparece el el diario Público el pasado 27 de Noviembre y yo me quedo de piedra. En el fondo es algo que intuíamos. En otro post de este Blog hacía referencia al “abandono” escolar que se produjo masivamente en los años de la bonanza económica. Para muchos jóvenes cuyo ambiente familiar no propiciara especialmente el estudio y la cualificación, era descorazonador ver como en la construcción se podían ganar salarios astronómicos mientras los licenciados luchaban en arduas oposiciones por sueldos mucho más bajos. El mundo estaba al revés.

El pasado viernes asistí a una conferencia de Fernando Moreno en la que alertaba de que en Asia las universidades se llenan de jóvenes que tienen que competir con denuedo para obtener las pocas plazas disponibles en proporción a las solicitudes. En pocos años el mundo asistirá a la eclosión de centenares de miles de jóvenes altamente cualificados que, durante algún tiempo, se quedarán en sus países de origen pero que, después, tratarán de abrirse camino en Europa o Estados Unidos atraídos por un estado del bienestar en el que ellos serán la élite. Puede parecer un vaticinio catastrofista pero tiene un alto grado de verosimilitud. Y contra eso difícilmente podremos competir si seguimos haciendo las cosas como hasta ahora. Nuestros caso cinco millones de parados están abocados a no salir de esa situación nunca.

Tengo dos hijos. La mayor acaba de terminar su carrera y antes de hacerlo ha encontrado trabajo en Apple. Pero no vive en Tenerife sino en Madrid. Está encantada pero es muy consciente de que no tiene nada garantizado, no sueña con comprarse un piso porque sabe que hoy está aqui pero mañana no se sabe. Sigue formándose en el convencimiento de que las cosas para ella no serán como para sus padres. No hace un Máster sino que estudia Lengua de Signos y mejora su inglés. Aprende a utilizar herramientas nuevas para hacer cosas nuevas y prepara su mente para un futuro lleno de cambios que deberán encontrarla dispuesta.

Mi hijo menor estudia dos carreras tecnológicas. Tampoco está en Tenerife, vive en Barcelona y es muy consciente de que, probablemente, su futuro se desarrollará allí o en otros países. Ha tenido que adaptarse al bilingüismo y ha comprobado que, no solo no es una limitación, sino que es una interesante oportunidad. A falta de tres años para terminar sus estudios está poniendo en marcha una empresa y ya dispone de cierta autonomía económica que mejorará en los próximos meses.

Ellos son unos privilegiados. Vivieron en un entorno que estimulaba el aprendizaje, recibieron toda clase de apoyo y hoy sus expectativas en el corto plazo son halagüeñas. Pero se lo están currando, han tenido que adaptarse a nuevas ciudades, a un alto grado de autonomía e independencia, a salir adelante por sus medios y a renunciar al nivel de vida que tenían en casa.

Y si los privilegiados tienen que esforzarse y renunciar, ¿qué perspectivas pueden tener quienes viven en entornos que no facilitan el estudio y el aprendizaje? Personas que, aunque quieran y sean incluso brillantes, no conocen las posibles ayudas y salidas para su inquietud, personas para las que la presión económica inmediata disuade de una visión a medio y largo plazo. Personas a las que el entorno social no les anima a hacer un esfuerzo extra, a la movilidad, a la autonomía. Jóvenes que se encuentran con sistemas educativos obsoletos,  alienantes y nada motivadores e incapaces de ofrecerles una visión de futuro interesante y estimulante. Jóvenes que por eso tiraron la toalla.

Por eso ahora tenemos, como sociedad, el reto de que esas personas retornen al camino de la educación y la cualificación profesional. En 2020 la UE espera que el 85% de los trabajos requieran cualificación media-alta y en España el 33,5% de la población mayor de 16 años no tiene las competencias básicas de la enseñanza secundaria obligatoria. Entre los desempleados ese porcentaje sube al 60%. Además muchos trabajadores en activo no pueden acreditar de ninguna manera su cualificación profesional, lo que les sitúa en una posición de riesgo a medio plazo, especialmente si las previsiones en relación con los países asiáticos se cumplen.

La formación y cualificación de adultos, la llamada educación no formal, es el reto fundamental en nuestro país. Hace falta una formación práctica, moderna, realista. Una formación que en sus contenidos y metodología se adapte a las verdaderas necesidades de los educandos y de las empresas. Que refleje las nuevas formas de producción y comunicación que las personas viven en sus puestos de trabajo, que resulte motivante y que sea eficiente para que el tiempo dedicado al aprendizaje tenga sentido y sea percibido como un tiempo útil y enriquecedor.

La propia educación formal debe tener en cuenta estos criterios para no seguir enviando al mercado laboral profesionales que se encuentran un mundo del que jamás han oído hablar en las aulas.

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2 Respuestas a “El 60% de los desempleados en España no superó la enseñanza obligatoria

  1. Mis hijas tienen bastante claro qué es lo que tienen que estudiar para trabajar en lo mismo que su padre (veterinario), pero les cuensta más saber qué deben estudiar para dedicarse a lo mismo que su madre; de hecho les cuesta entender en qué consiste el trabajo de su madre (responsable de recursos humanos en un grupo de empresas). A mí también. Pero lo que sí tratamos de trasmitirles, a pesar de su juventud, es que tienen que estudiar, tienen que formarse, tienen que leer y tienen que saber Hablar y Escribir (sí con mayúsculas, nos referimos a la Comunicación)…. Y tienen que esforzarse y amar lo que hacen… En fin, me siento muy orgullosa de mis sobrinos tus hijos, Ana… Son maduros, se han esforzado, se siguen preparando, han renunciado.. Pero viven y tienen una capacidad de elcción y autodirección siendo tan jovencísimos, que les hace realmente privilegiados… gracias a que han aprovechado y siguen haciéndolo sus oportunidades.

    Enhorabuena!

  2. Absolutamente. Hay personas que no tienen esas oportunidades y es obligación de la sociedad esforzarse en que no haya una brecha tan grande, que realmente a veces no tiene que ver con temas económicos. O no solo con eso.

    Tus hijas forman parte también de ese grupo afortunado que recibe estímulos y refuerzos para formarse y crecer como personas de una manera equilibrada. En estos momento es importantísimo amar lo que se hace porque es la única manera de alcanzar verdadera maestría en algo. Los tiempos de estudiar “por las salidas” se han acabado, hay que formarse para tener la oportunidad de elegir y ser feliz. Estoy segura de que ellas están abocadas al éxito y que sacarán el mayor provecho de sus oportunidades.

    Gracias y enhorabuena a ti también.

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